El 80% del cine mexicano se construye antes del “¡acción!”.

La prueba: la reunión histórica que nadie vio… pero sin la cual, nada se hace.

En una era donde los algoritmos deciden qué películas se estrenan y las redes sociales reducen el cine a memes efímeros, algo profundo y silencioso ocurrió en Michoacán. Entre el 3 y el 6 de septiembre, mientras el mundo seguía celebrando lo visible —las galas, los premios, los trailers—, el verdadero corazón del cine mexicano latía en mesas de trabajo, en acuerdos firmados con café frío y en mapas de locaciones subrayados con lápiz rojo. La 13ª Reunión Nacional de Comisiones Fílmicas no fue un evento. Fue una declaración de madurez, un encuentro donde más de 30 figuras clave de la industria cinematográfica —representando comisiones fílmicas y oficinas de apoyo a filmaciones de 22 estados y 4 municipios— dieron forma a un diálogo que trasciende pantallas y titulares. Allí estuvieron presentes voces de Aguascalientes, Baja California, Chiapas, Chihuahua, Colima, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Morelos, Nayarit, Nuevo León, Puebla, Quintana Roo, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala, Veracruz y Yucatán, junto con las representaciones municipales de Acapulco, Hermosillo y Puerto Vallarta. Y todo ello tuvo como escenario a Pátzcuaro —un Pueblo Mágico cuya arquitectura y atmósfera histórica le dieron al encuentro un marco natural y profundamente cinematográfico.


Pátzcuaro: el marco perfecto

La elección de Pátzcuaro, Michoacán, como sede no fue casual, pero tampoco fue un gesto romántico. Fue estratégica. Su condición de Pueblo Mágico —con calles empedradas, plazas coloniales y una tradición cultural viva— ofreció un entorno que, sin forzarlo, recordaba a los asistentes por qué el cine mexicano necesita raíces territoriales. Aquí, donde el lago y la arquitectura han servido de locación para decenas de producciones, el mensaje fue claro: el territorio no es un fondo, es un socio.

Apertura de la La 13ª Reunión Nacional de Comisiones Fílmicas de México en la Sala de Artes del ayuntamiento de Pátzcuaro.

Y detrás de ese escenario impecable, hubo un tejido institucional que trabajó en silencio:

La reunión fue posible gracias al esfuerzo conjunto del IMCINE, la Comisión Mexicana de Filmaciones, la Secretaría de Turismo de Michoacán, la Comisión de Filmaciones de Michoacán, el Ayuntamiento de Pátzcuaro y la Asociación de Hoteleros de la región Pátzcuaro —cada uno aportando desde su trinchera: logística, protocolo, infraestructura, conectividad y hospitalidad. No fue magia. Fue coordinación.

De izquierda a derecha: Diana Álvarez Segoviano, Coordinadora de la Comisión Mexicana de Filmaciones (Comefilm); Julio Arreola Vázquez. Presidente Municipal de Pátzcuaro; Roberto Monroy García, Secretario de Turismo de Michoacán, Mariana Linares Cruz, Directora de Vinculación Regional y Comunitaria del IMCINE; y Luis Fernando Gutiérrez Lara. Director de la Comisión de Filmaciones de Michoacán (COFILMICH).

Fue, en sí misma, una demostración práctica de lo que predican las comisiones: cuando el cine se teje con el territorio y sus instituciones, el resultado es sólido, sostenible… y profundamente mexicano.

Locación en Pátzcuaro (fotografía cortesía producción película ALMAS ROTAS).

No se exaltó su belleza como decorado, sino como ejemplo. Pátzcuaro funcionó como metáfora viva: un lugar donde el cine ya ha dialogado con la comunidad, donde la logística se ha entrelazado con la cultura, y donde el turismo cinematográfico ya es una realidad tangible. Fue, en suma, el escenario ideal para hablar de lo que viene: un cine que se construye desde el lugar, no sobre él.


El secreto mejor guardado de la industria: Lo que sucede antes del “acción”

Mientras el mundo aplaude a los directores en festivales internacionales, aquí, en las entrañas del sistema, se sabe una verdad para algunos incómoda: el 80% del éxito de una producción se define en la preproducción. Y es ahí, en esa fase gris y poco glamorosa, donde operan las comisiones fílmicas — parte de la arquitectura invisible del cine.

“Si un guionista escribe una escena en una playa, nosotros garantizamos que esa playa exista, que los permisos estén listos y que no haya conflictos con pescadores locales.”

Esta frase, dicha con naturalidad por uno de los participantes, encapsula el alma de su trabajo: facilitar lo imposible sin que nadie lo note. Vestir una historia, darle personalidad, realismo y belleza, acompañando a los productores permiso por permiso, ruta por ruta, incentivo por incentivo. Son ellos en conjunto quienes convierten una idea en un set real, quienes hacen viable lo que en el guión parece sencillo: “exterior, día, playa desierta”.

Locación en el ya desaparecido naufragio del carguero noruego «Betula», entre Playa Calabazas y Playa Azul, Michoacán (fotografía cortesía producción película DÍA SEIS).

Celebrado en Pátzcuaro —con su clima sereno y su infraestructura acogedora—, el evento reunió al 90% de las comisiones fílmicas del país, un récord histórico que no solo habla de asistencia, sino de compromiso.

No fue un encuentro para directores ni guionistas, sino para quienes hacen posible que sus visiones no se queden en papel: comisionados, gestores, funcionarios y productores arraigados al tejido audiovisual nacional — los ingenieros del cine mexicano.

Aquí no hubo selfies ni photocalls. Hubo estrategia. Hubo cálculo. Hubo futuro.


La revolución silenciosa que nadie ve (pero todos disfrutan)

No fue un evento de protocolo ni un desfile de egos. Fue una cumbre de trabajo duro.

Representantes de 22 estados y 3 municipios, junto con funcionarios clave de turismo, cultura y cine nacional, se sentaron no para firmar declaraciones vacías, sino para construir un mapa común. Aquí, la creatividad no se enfrenta a la burocracia: se entrelaza con ella.

Elena Espinoza en su ponencia «Ruta para la redacción de Leyes de Filmaciones».

El cine mexicano ha dejado de ser un espectáculo efímero. Ahora es un sistema complejo, donde cada decisión tiene consecuencias económicas, culturales y territoriales.

Y en ese contexto, México avanza con paso firme. El anuncio del cash rebate de Morelos para 2026, respaldado por un fideicomiso de 40 millones de pesos, no es solo un gesto político: es una declaración de intenciones. Un movimiento estratégico que posiciona a México como un competidor serio en el mercado global del cine, donde países como Colombia y Uruguay ya han consolidado sus modelos.


De locación a destino turístico: el mensaje de Carlos Gómez Iniesta

Carlos Gómez Iniesta

En medio de gráficas, protocolos y presupuestos, surgió un momento de poesía estratégica: el taller de Carlos Gómez Iniesta, referente en turismo cinematográfico y storytelling. Con voz pausada pero contundente, mostró cómo una simple locación puede transformarse en un destino icónico y conjuntar dos industrias generadoras, impulsoras y estratégicas: el cine y el turismo.

“No basta con filmar allí. Hay que contar una historia que conecte con el público, que lo invite a caminar por esas calles, a sentirse parte de la narrativa.”

Su mensaje resonó profundamente: las comisiones deben dejar de pensar solamente en la producción y comenzar a pensar en un impacto duradero. Una escena grabada en una plaza colonial puede convertirse, años después, en un punto de peregrinación cultural. Y eso, más que el premio en un festival, es un triunfo real, un reconocimiento a la magia cinematográfica.

La Sala de Artes del ayuntamiento de Pátzcuaro. sede de la reunión, también ha sido locación cinematográfica (fotografía cortesía producción película ALMAS ROTAS).


El cine es un ecosistema, no un espejismo de glamour

Cuando alguien critique el cine mexicano, debería preguntarse: ¿sabes cuántas personas trabajaron detrás de escena para que esa película existiera?

Casi todo el drama del cine ocurre antes de que la cámara encienda. Y en ese espacio gris entre el arte y la administración, las comisiones fílmicas son apoyo, gestión y protagonistas silenciosas.

Locación en la antigua Hacienda Buena Vista en Zacapu, Michoacán (fotografía cortesía producción película Almas Rotas).

Son ellas quienes conectan el talento local con el capital internacional, quienes convierten paisajes naturales en escenarios cinematográficos, y quienes aseguran que un proyecto no se rompa por un permiso olvidado o una ruta mal calculada.

Sin ellas, el cine sería caos. Sin creatividad, sería pura maquinaria. Pero juntos, forman un ecosistema capaz de generar empleos, impulsar economías locales y atraer producciones globales.


La Madurez Institucional y la Competitividad Global

La reunión no solo celebró logros, sino que también delineó el futuro. Se acordaron protocolos de seguridad compartidos, se exploró el uso de inteligencia artificial en la gestión de proyectos, y se diseñaron estrategias para superar la fragmentación del mercado audiovisual actual.

Asistentes a la 13a. reunión de Comisiones de Filmaciones de México.

Además, la colaboración interestatal alcanzó niveles sin precedentes. Estados que antes competían ahora comparten conocimientos, fortaleciendo una red nacional que no solo apoya la producción, sino que busca posicionar a México como un destino confiable, transparente y competitivo.


Conclusión: El verdadero arte del séptimo arte

El cine mexicano ha aprendido una lección fundamental: el arte no se mide solo por lo que se ve en pantalla, sino por lo que se construye detrás de ella.

La 13ª Reunión Nacional de Comisiones Fílmicas no fue un acto simbólico. Fue la señal de que, bajo la superficie del espectáculo, se gesta un cine hecho de paciencia y de manos anónimas, donde el verdadero poder no está en la fama, sino en la constancia callada que da forma al futuro.

En las salas de reunión, en los mapas de locaciones, en los cálculos de presupuestos y en las conversaciones entre técnicos y funcionarios, nace el futuro del cine nacional.

(Fotografía cortesía producción película ALMAS ROTAS).

Y aunque nadie lo vea en la alfombra roja, todos disfrutan de su resultado: películas que cuentan historias de universos reales, que generan empleo, que transforman territorios y que, finalmente, nos hacen sentir orgullosos de quiénes somos.

El cine mexicano no necesita más estrellas. Necesita verdadera gestión. Necesita más comisiones.

Y en este momento, México está construyendo el mejor equipo posible.

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