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El Cuerpo es el Cosmos: El Fascinante Simbolismo Purépecha que Define la Vida y la Tierra

En la región de Pátzcuaro y Michoacán, la cosmovisión del pueblo Purépecha (o Tarasco) convierte al ser humano en un mapa sagrado. Para esta civilización, el cuerpo no es solo biología, sino un organismo vivo inmerso en una red socio-cósmica que lo conecta con la tierra, el cielo y la comunidad.

La mayor parte de esta rica información, que revela por qué el respeto y la vitalidad son tan cruciales, se conoce gracias a textos fundamentales como la Relación de Michoacán (1540) y el trabajo del antropólogo Roberto Martínez González, quien analiza esta filosofía en su libro Cuiripu.

Adentrarse en este simbolismo es entender por qué cada visita a la Meseta Purépecha es un encuentro con una cultura que concibe al ser humano como un universo.

El Mapa del Ser: Estatus, Vitalidad y Facultades

Según la concepción purépecha, el cuerpo funciona como un medidor de estatus y capacidades. La cabeza, los pies y la piel podían indicar la posición social de los personajes, mientras que la sangre y el corazón se asociaban directamente con el pensamiento, las emociones y la fuerza vital de la persona.

La Sangre: El Calor del Carácter y la Vitalidad

Para los antiguos purépechas, la sangre estaba ligada no solo a la vitalidad, sino también a la personalidad y las funciones intelectuales. Se creía en una diferenciación marcada entre personas de sangre fría y sangre caliente, que determinaba su carácter y su susceptibilidad a las enfermedades:

  • Sangre Caliente: Atribuida a personas de tez más oscura, se asociaba con un «pensamiento» fuerte y una mayor resistencia natural a enfermedades clasificadas como frías, tales como el «susto» o el «aire».
  • Sangre Fría: Atribuida a quienes tenían la piel más clara, se asociaba con un «pensamiento» más débil, pero con mayor resistencia a padecimientos considerados calientes, como el «mal de ojo» o la hechicería.

De esta manera, la sangre no era solo un fluido biológico; era también una entrega de carácter y personalidad que incluso se ofrendaba a los dioses en los sacrificios, buscando el equilibrio del cosmos.

El Mintzita (Corazón): El Centro Rector del Pensamiento

El corazón (Mintzita) era mucho más que un órgano vital; era considerado el talante que daba eje a la persona y a sus acciones. Estaba vinculado intensamente con el pensamiento, las emociones y hasta la respiración:

Frase PurépechaSignificado Profundo
Mintzita haramenchaniLiteralmente «tener abierto el corazón», significa «tener sentido y raciocinar como hombre».
Mintzita pámaquareniLiteralmente «doler el corazón», se usaba para describir la «aflicción o angustia».
Mintzita hatziniLiteralmente «ponerle corazón», significa «determinarse» o tomar una decisión con convicción.
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