El 8 de diciembre Pátzcuaro huele a ponche, a ocote quemado y a fiesta. No es una fecha cualquiera; es el día en que la ciudad entera se vuelca hacia el altar principal de la Basílica. Celebramos a María Inmaculada de la Salud, la «Nana» espiritual de la región, en una jornada donde las Mojigangas bailan en las calles y la fe desborda los muros de adobe.
Pero, ¿qué hace a esta imagen tan poderosa que ha sobrevivido siglos, mudanzas e incluso balas?

María Inmaculada de la Salud de Pátzcuaro.
La Ingeniería Sagrada: Pasta de Caña
Su historia comienza en 1536, cuando el humanista Don Vasco de Quiroga (nuestro Tata Vasco) no quiso una imagen importada de España. Quería una virgen que naciera de la tierra michoacana. Encargó su manufactura a los artesanos indígenas de la región (posiblemente de Tatzingüe o del barrio de San Juan de Dios), quienes utilizaron la técnica prehispánica del Tatzingueni o pasta de caña de maíz.
El Dato Experto: Esta técnica mezcla la médula de la caña seca y molida con un aglutinante natural obtenido del bulbo de la orquídea (Tzauhtli). El resultado es una escultura extremadamente ligera, casi etérea, ideal para las procesiones.
Las Hermanas: Del mismo taller y técnica nacieron sus «hermanas» milagrosas: Nuestra Señora de Zapopan y Nuestra Señora de San Juan de los Lagos. Todas hechas con manos purépechas.
De «Salud de los Enfermos» a Patrona

Capilla del Hospital de Santa Marta o Sagrario
Originalmente, Don Vasco la colocó en la primitiva capilla del Hospital de Santa Marta. Los indígenas, al notar las sanaciones inexplicables, comenzaron a llamarla «Salud de los Enfermos». Su fama creció tanto que en 1737, tras proteger a la población de la peste de Matlazáhuatl, fue proclamada Patrona de Pátzcuaro.
El Gran Traslado (La corrección histórica)
La imagen no siempre vivió en su casa actual. Durante siglos habitó en el Sagrario (el Templo del Hospital). Fue hasta 1908 cuando se realizó su traslado definitivo a la antigua Catedral (hoy Basílica), ocupando el lugar de honor que Don Vasco había soñado siglos atrás para su gran catedral inconclusa.

Basílica de Nuestra Señora de la Salud
Nota: La iglesia actual obtuvo el grado de Basílica Menor en 1924 por el Papa Pío XI.
Crónica Roja: El Día que las Balas se Detuvieron
Hay un capítulo en la historia de la Virgen que estremece a los locales. Las crónicas narran que, en un acto de locura, un individuo atentó contra la sagrada imagen disparando un rifle de alto poder a quemarropa (la tradición sitúa este evento a mediados del siglo XX). El agresor vació la carga: balas dirigidas al rostro y al cuerpo. Lo que sucedió después desafía la balística:
La imagen de pasta de caña, frágil por naturaleza, no sufrió daño.
Las balas perdieron fuerza inexplicablemente, cayendo aplastadas («frías», dicen los testigos) ante el pedestal.
El misterio del cristal: Se cuenta que el vidrio blindado del camarín resistió los impactos en ese momento, pero tiempo después, durante un sismo, estalló. Los fragmentos, que debieron destrozar la ligera escultura, cayeron «milagrosamente» alrededor de ella, sin rasguñarla.
La Evidencia: Si visitas la sacristía de la Basílica, pide ver el rifle y los fragmentos de cristal que se conservan como testigos mudos de este suceso.
El Corazón de la Basílica
Hoy, cada 8 de diciembre, cuando entres a la Basílica, recuerda que no solo estás ante una obra de arte del siglo XVI. Estás ante el legado vivo de Don Vasco de Quiroga, cuyos restos descansan en el mausoleo a la entrada, vigilando eternamente a su creación más amada.

Nuestra Señora de la Salud, “Nana Yurhixe”: Reina y Patrona de Pátzcuaro
Visitar Pátzcuaro en esta fecha es entender que la salud aquí no es solo física, es un asunto del alma.
















