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Capula

Capula: cuando el barro aprendió a vestir a la muerte

Hay pueblos donde el barro se reconoce primero por su utilidad: una olla, una cazuela, el recipiente capaz de sostener el agua y la comida. Capula, tenencia del municipio de Morelia, pertenece a esa historia. Mucho antes de que las catrinas ocuparan aparadores y ferias, sus alfareros habían desarrollado oficios, decoraciones y formas transmitidas en talleres familiares. Mirar una catrina sin mirar también una cazuela sería contar sólo la parte más visible de su trabajo.

El Sistema de Información Cultural de la Secretaría de Cultura registra la producción de barro bruñido y vidriado, así como las técnicas y desafíos materiales del oficio. Entre ellos figura la transición paulatina hacia esmaltes libres de plomo. Detrás de la pieza terminada hay preparación del barro, secado, decoración y cocción; detrás de esos pasos, conocimiento acumulado.

Del barro doméstico a la figura que sonríe

La catrina es hoy emblema de Capula, pero no debe proyectarse ese éxito comercial varios siglos hacia atrás. El trabajo alfarero tiene una historia mucho más larga que la llegada de la figura esquelética vestida de gala. Fuentes culturales y testimonios de artesanos sitúan el impulso de las catrinas de barro en las últimas décadas del siglo XX y mencionan el trabajo del artista Juan Torres. Existen diferencias entre las fuentes sobre el año exacto de introducción; no corresponde fijar una fecha sin conciliar documentación especializada.

Al transformarse en barro modelado, la figura adquirió una vida propia dentro de los talleres locales. Los vestidos, sombreros y gestos reúnen destreza técnica, humor y una sensibilidad que reconoce a la muerte sin confundirla con lo macabro. También hay piezas que no representan catrinas. El punteado y el capulineado, por ejemplo, dan identidad visual a la cerámica de Capula; inspiraron la imagen de la edición 2023 del Festival Internacional de Cine de Morelia.

El aprendizaje no ocurre sólo en las vitrinas

En un testimonio publicado por Quadratín en marzo de 2025, un artesano de Capula relató cómo comenzó a trabajar el barro en la infancia, haciendo juguetes y pequeñas figuras antes de producir obras más complejas. Esa narración personal no prueba que todas las familias hayan aprendido del mismo modo, pero muestra que el oficio se hereda en la convivencia diaria, no solamente en una escuela o concurso.

Por eso la feria importa más allá de la fotografía de una catrina monumental. Cuando la compra se realiza directamente al taller, la artesana o el artesano no aparece como simple proveedor de un decorado de temporada: su conocimiento recibe nombre y retribución. La feria también es una actividad económica, y conviene reconocerla como tal sin confundirla con una ceremonia funeraria familiar.

Una feria con fecha, una tradición que continúa

La Feria de la Catrina comenzó en 2011, según el testimonio de sus organizadores y las comunicaciones institucionales posteriores. Para 2026, el Gobierno de Michoacán anunció su realización del 18 de octubre al 3 de noviembre, con presencia de alrededor de 260 artesanas y artesanos y exposición de piezas. Son datos de esa edición concreta, no fechas perpetuas. Una visita de otro año exige consultar su convocatoria.

Capula forma parte de un circuito cultural relacionado con la temporada de muertos, pero no está en la ribera del lago de Pátzcuaro y su feria no debe anunciarse como una velación purépecha de panteón. Visitarla abre otra puerta: la de los objetos con que una comunidad dialoga con la muerte, el trabajo y su propia economía.

La dignidad del objeto hecho a mano

Es fácil fotografiar una figura terminada. Es mucho más difícil ver los años de aprendizaje que sostienen una postura, un pliegue del vestido o una línea de puntos trazada sobre el barro. Allí reside la profundidad de Capula: en la continuidad de la alfarería y en su capacidad para incorporar formas nuevas sin dejar de ser oficio.

La catrina puede sonreír. El barro, en cambio, habla con la paciencia de quienes lo trabajan. Ambos forman parte de la historia contemporánea de Capula, aunque no nacieron al mismo tiempo.

Fuentes y lecturas documentales

  1. Sistema de Información Cultural, Secretaría de Cultura. Barro bruñido de Capula. Ficha técnica de la tradición alfarera, materiales, producción y esmaltes. registro institucional.
  2. Festival Internacional de Cine de Morelia. Conoce las artesanías de Capula que inspiraron la imagen del 21er FICM. 9 de octubre de 2023; punteado, capulineado y presencia de catrinas. institución cultural.
  3. Alejandra Macedo, Quadratín. Carlos Anaya, artesano de Capula que usó el barro para hacer sus juguetes. 29 de marzo de 2025; testimonio sobre aprendizaje y Feria desde 2011. testimonio periodístico.
  4. Gobierno de Michoacán. Destaca Bedolla consolidación de la Feria de la Catrina. 7 de octubre de 2026; convocatoria fechada. convocatoria 2026 / archivo.
  5. Gobierno de Michoacán. Este fin de semana el arte y la tradición te esperan en la Feria de la Catrina en Capula. 24 de octubre de 2026; exposición, oferta artesanal y cierre del 3 de noviembre. aviso institucional 2026 / archivo.

Nota editorial: fuentes históricas y testimonios fechados; no se han realizado nuevas entrevistas ni comprobado accesos comunitarios en tiempo real.

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